Soy psiquiatra y psicoanalista. Desde 2012 pertenezco al Instituto de Psicoanálisis de Barcelona, de la Sociedad Española de Psicoanálisis, sociedad componente de la Asociación Psicoanalítica Internacional.

La psicoterapia psicoanalítica ocupa aproximadamente la mitad de mi trabajo en consulta. No es un complemento del tratamiento psiquiátrico ni una alternativa a él: es un tratamiento con entidad propia, indicado en unos casos y no en otros, y esa indicación se decide después de una valoración, nunca antes.

En qué consiste

Un espacio de trabajo continuado, con día y hora estables, dedicado a comprender aquello que se repite y sostiene el malestar más allá de los síntomas.

Muchas personas llegan a consulta habiendo probado ya varias cosas. Han cambiado de trabajo, de pareja, de ciudad, y sin embargo reconocen el mismo malestar esperándolas al otro lado del cambio. Cuando algo se repite así, hay una lógica funcionando por debajo de lo que se ve, y esa lógica no cede con consejos ni con estrategias de afrontamiento. Necesita ser comprendida.

Qué la distingue de otras psicoterapias

No trabaja sobre el síntoma para hacerlo desaparecer cuanto antes, sino sobre aquello que el síntoma sostiene. Eso la hace más lenta y también más profunda: no busca que usted maneje mejor su ansiedad, sino entender de qué está hecha.

No es un tratamiento de consejos. No le diré lo que debe hacer con su vida. Mi función es sostener un espacio en el que aquello que le ocurre pueda pensarse con otro, algo que rara vez resulta posible en las conversaciones cotidianas.

Tampoco es un tratamiento para todo el mundo ni para cualquier momento. Requiere disponibilidad de tiempo, cierta tolerancia a la incertidumbre y voluntad de sostener el trabajo también en los tramos difíciles. Cuando no está indicada, lo digo y propongo otra cosa.

El encuadre

Las sesiones son de 45 minutos, con periodicidad habitualmente semanal, en día y hora fijos que quedan reservados para usted.

La estabilidad del encuadre no es una cuestión administrativa: la regularidad y la continuidad forman parte del tratamiento y son, en buena medida, lo que lo hace posible. Puede consultar los honorarios y el funcionamiento de la consulta en la página La consulta.

Ser psiquiatra y psicoanalista a la vez

Es menos frecuente de lo que parece, y tiene consecuencias prácticas.

Significa que la decisión sobre si un caso necesita medicación, psicoterapia o ambas cosas se toma dentro del mismo tratamiento y por la misma persona, sin derivaciones ni valoraciones fragmentadas. Si en el curso de una psicoterapia aparece un cuadro que requiere tratamiento farmacológico, puedo valorarlo y prescribirlo. Y a la inversa: reconozco cuándo un síntoma que parece pedir medicación está pidiendo, en realidad, otra cosa.

Cómo empezar

No hace falta que decida de antemano si quiere una psicoterapia. Se empieza por una primera consulta de valoración, de 60 minutos, en la que veremos qué le ocurre y qué tratamiento está indicado. Si la psicoterapia psicoanalítica lo está, hablaremos entonces de cómo organizarla.

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